Cómo cuidar el cactus de Navidad (Schlumbergera truncata)
Schlumbergera truncata

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Schlumbergera truncata

Cactus de Navidad

Schlumbergera truncata

División: Angiospermas · Clase: Magnólidas · Orden: Caryophyllales · Familia: Cactaceae

🌸 Schlumbergera truncata, conocida como cactus de Navidad, es un cactus epífito de segmentos planos que florece con pétalos alargados en tonos vivos. Destaca por la forma articulada de sus tallos, que caen en cascada con gran suavidad. Su floración invernal y su porte colgante aportan color cuando pocas plantas están activas.

Originario del sureste de Brasil, el cactus de Navidad vive como epífita en ramas de árboles, en ambientes húmedos y con luz tamizada. Tolera bien la sombra y la humedad elevada. Se reproduce por fragmentos de tallo articulado que enraízan fácilmente. En conjunto forma cascadas de tallos planos cubiertos de flores que aparecen cuando el resto del jardín duerme.

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Descripción

Tamaño

Esta planta epífita de tallos segmentados alcanza entre 20 y 40 centímetros de altura y puede extenderse más de 60 centímetros de ancho. Su crecimiento es moderado y alcanza su tamaño adulto en dos o tres años. En maceta conserva exactamente las mismas proporciones.

Tallo

El tallo está formado por cladodios planos, segmentos articulados que en realidad son tallos modificados con forma de hoja, capaces de realizar fotosíntesis y almacenar agua. Estos segmentos, de color verde brillante y a veces con tonos rojizos en luz intensa, se encadenan entre sí creando un porte colgante y flexible del que brotan las flores en los extremos.

Raíces

Las raíces son finas y superficiales, adaptadas a sustratos ligeros y muy drenantes, típicos de epífitas. Su sistema radicular modesto sostiene bien la planta gracias a los segmentos carnosos que almacenan agua.

Floración

Florece entre el otoño y el invierno, justo cuando recibe menos horas de luz. Las flores son tubulares, colgantes y asimétricas, con numerosos pétalos alargados en tonos rosados, rojos o blancos. Su forma está adaptada a la polinización por colibríes, que acceden al néctar mientras el cactus crece en los troncos húmedos de los bosques tropicales.

Fruto

Tras la floración invernal, desarrolla frutos carnosos en forma de pequeñas bayas alargadas. Su color varía del verde al rojizo según el grado de madurez, y en su interior se concentran numerosas semillas diminutas. Las semillas caen o son transportadas por el agua hacia grietas húmedas, donde germinan con facilidad.

Longevidad

El cactus de Navidad es una planta muy longeva, que puede vivir entre 20 y 40 años o incluso más. Con luz suave, riegos moderados y reposo tras la floración, puede florecer fielmente cada invierno durante décadas.

Variedades

Schlumbergera truncata presenta una gran variedad de cultivares con colores que van del blanco al rojo intenso. Entre los más conocidos se encuentran ‘Thor Alise’, de flores fucsia; ‘Thor Britt’, de tono salmón; y ‘Madame Butterfly’, bicolor en blanco y rosa. También destacan ‘White Christmas’ y ‘Gold Charm’, muy apreciadas por su floración invernal.

Cactus de Navidad (Schlumbergera truncata)

Cuidados

Luz

Procede de selvas húmedas de Brasil, donde crece como epífita en ramas sombreadas que reciben luz tamizada, nunca sol directo fuerte. Por ello necesita mucha luz ambiental sin sol intenso, especialmente en verano. En casa debe colocarse en una ventana muy luminosa orientada al este o norte, o filtrando el sol con una cortina fina, ya que el exceso de luz directa detiene la floración.

Temperatura

El cactus de Navidad prefiere climas suaves y húmedos, con un rango ideal de 15 a 22 °C, especialmente durante la formación de capullos. No debe bajar nunca de 10 °C, pues detiene su crecimiento y puede sufrir daños, ni superar los 30–32 °C, ya que el exceso de calor dificulta la floración y provoca marchitez.

Riego

Prefiere riegos espaciados pero regulares, humedeciendo bien el sustrato y dejando que seque casi por completo antes de repetir, especialmente cuando está formando capullos. No debemos regarlo en exceso, pues sus raíces se dañan fácilmente, ni dejarlo pasar sed extendida, porque la falta de agua provoca arrugas, caída de segmentos y abortos de flores.

Ambiente

Necesita un ambiente interior húmedo y suave, sin corrientes frías ni fuentes de calor directo, ya que el aire seco puede arrugar sus segmentos y hacer caer los capullos antes de tiempo. Agradece un humidificador o un plato con guijarros húmedos cerca para mantener la humedad estable. No tolera bien la contaminación elevada ni el viento, por lo que conviene ubicarlo en un rincón protegido y estable.

Sustrato

Prefiere un sustrato aireado y drenante, muy diferente al de los cactus del desierto, combinando materia orgánica ligera con partículas minerales que eviten el encharcamiento. Una mezcla ideal incluye turba, corteza fina, perlita y un poco de arena gruesa, manteniendo siempre una textura esponjosa. Las raíces requieren humedad moderada pero constante, por lo que conviene evitar mezclas excesivamente secas o compactadas.

Abonado

Necesita aportes de abono muy suaves, porque un exceso de nutrientes puede frenar su floración y volver blandos los segmentos. Funciona bien con extractos líquidos de algas o compost diluido, aplicados solo durante la primavera y principios del verano, una vez al mes como máximo. También agradece pequeñas incorporaciones de compost muy maduro en superficie, sin enterrar demasiado para evitar que el sustrato retenga humedad en exceso.

Cultivo

Conviene plantarlo o trasladarlo a una maceta en primavera, cuando la temperatura es estable y la planta reanuda su crecimiento, evitando el otoño porque odia el frío húmedo. Hay que manejarlo con suavidad, ya que sus segmentos son frágiles y se desprenden fácilmente, y siempre usar un sustrato para cactus pero enriquecido con algo de materia orgánica ligera. En maceta se trasplanta cada 2–3 años, preferiblemente tras la floración, pasando la planta a un recipiente solo un poco mayor para evitar que el exceso de tierra retenga demasiada humedad.

Hidroponía

Se adapta sorprendentemente bien a la hidroponía porque en la naturaleza vive sobre troncos húmedos y con raíces muy aireadas. Para cultivarla, basta mantener la base ligeramente suspendida sobre una solución nutritiva muy diluida, sin que los segmentos toquen el agua de forma directa. Agradece una humedad constante y oxigenación suave, usando soportes tipo arlita o mallas finas. Conviene renovar la solución cada dos semanas y evitar el sol directo, que seca demasiado rápido los segmentos.

Poda

No requiere poda propiamente dicha, pero sí una limpieza cuidadosa en primavera, retirando segmentos marchitos, dañados o que se hayan desprendido parcialmente. Los cortes deben ser mínimos, ya que no brota como un cactus tradicional: cada segmento es una unidad completa. Si se quiere dar forma, solo pueden pinzarse las puntas de crecimiento, evitando siempre cortar tallos sanos porque eso compromete la floración.

Propagación

La propagación es muy sencilla mediante esquejes de segmentos, que deben cortarse en primavera o verano y dejarse cicatrizar al aire unos días antes de plantarlos en un sustrato para cactus ligeramente humedecido. Enraíza con rapidez si se mantiene una humedad suave y luz filtrada, evitando el sol directo. También puede multiplicarse por división de la planta madre, separando cuidadosamente los segmentos unidos por la base.

¿Algo más?

Para estimular la floración, conviene ofrecerle noches más frescas (alrededor de 15 °C) y días más cortos a finales del otoño, imitando su ambiente natural. También es útil evitar moverla cuando ya ha formado capullos, porque se caen con mucha facilidad. Un soporte o aro pequeño puede ayudar a mantener la planta compacta sin romper segmentos.

Cactus de Navidad (Schlumbergera truncata)

Consejos

Ubicación

Se cultiva sobre todo en interiores luminosos, donde sus tallos segmentados y sus flores invernales aportan color cuando el resto de las plantas descansan. Es apreciado por su facilidad de cultivo y por su floración abundante en épocas festivas, ideal para dar vida a espacios protegidos.

Acompañantes

Es ideal junto a epífitas tropicales como bromelias, orquídeas y rhipsalis, que comparten preferencia por luz indirecta y humedad ambiental. También convive bien con peperomias y fitonias, que disfrutan de sustratos aireados y riegos moderados.

Conócelas también aquí: Vriesea spp., Peperomia obtusifolia.

Cactus de Navidad (Schlumbergera truncata)

Curiosidades

Botánica

🌸 A diferencia de la mayoría de cactus, no vive en desiertos sino en selvas húmedas, y por eso sus “hojas” son en realidad segmentos planos del tallo llamados cladodios que absorben humedad del aire. Sus flores presentan un diseño asimétrico único: abren primero el lado superior para atraer polinizadores y solo después el inferior, asegurando una polinización más eficiente. Además, responde al fotoperiodo, floreciendo cuando las noches se alargan y las temperaturas bajan, lo que explica perfectamente su sincronía con las fiestas invernales.

Ecológica

🦋 En su entorno, Schlumbergera truncata crece como epífita en los troncos y ramas de los árboles de la Mata Atlántica brasileña, donde recibe luz filtrada y humedad constante. Sus raíces finísimas se adhieren a la corteza sin parasitarla, y sus tallos segmentados ayudan a canalizar gotas de lluvia y rocío. En la naturaleza, sus flores son polinizadas por colibríes, atraídos por su forma tubular y sus colores vivos. Incluso después de la floración, los frutos carnosos ofrecen alimento a aves pequeñas que dispersan sus semillas por el bosque nuboso.

Histórica y cultural

📚 Se introdujo en Europa en el siglo XIX, donde sorprendió por su capacidad de florecer en pleno invierno, algo poco habitual en un cactus. Pronto se convirtió en una planta simbólica de la época navideña, cultivada en invernaderos y hogares como emblema de renovación y alegría invernal. A lo largo del siglo XX se desarrollaron numerosos híbridos y variedades de colores distintos, desde el blanco hasta el fucsia intenso. En Brasil, su forma salvaje sigue siendo apreciada en jardines y se la considera un recordatorio de la riqueza botánica de la Mata Atlántica. Una planta que une la delicadeza tropical con la magia de florecer cuando el frío domina.

Cactus de Navidad (Schlumbergera truncata)

Problemas y remedios

Segmentos (hojas) arrugados o lacias

Suele deberse a riego insuficiente, aire muy seco o calor excesivo. Mantén el sustrato ligeramente húmedo (nunca encharcado) y coloca la planta en un ambiente fresco y con buena humedad ambiental.

Segmentos blandos o con manchas oscuras en la base

Indican exceso de riego o pudrición radicular. Reduce el riego, asegúrate de que la maceta drene bien y deja secar el sustrato antes de volver a regar. Si es necesario, trasplanta a un sustrato más aireado.

Botones florales que se caen antes de abrir

Este cactus es muy sensible a los cambios: se caen los botones si lo mueves de sitio, si hay corrientes de aire, frío repentino, poca luz o riegos irregulares. Mantén condiciones estables, buena luz indirecta y un riego moderado.

Planta que no florece

Puede ocurrir por falta de horas de oscuridad, exceso de luz nocturna o temperaturas demasiado cálidas. Para inducir floración, necesita noches largas y frescas (alrededor de 12–14 h de oscuridad) durante varias semanas.

Segmentos amarillentos o pálidos

A menudo se debe a exceso de luz directa, especialmente sol fuerte. Coloca la planta en luz brillante indirecta, protegida del sol directo.

Segmentos rojizos

Esto ocurre cuando recibe demasiado sol o frío. Trasládala a un lugar con temperaturas estables (15–20 °C) y con luz filtrada.

Manchas claras, plateadas o punteadas

Suelen ser síntomas de trips o araña roja. Revisa los segmentos, lava la planta con agua tibia y aplica jabón potásico o aceite de neem cada 7–10 días hasta controlar la plaga.

Crecimiento lento o poca producción de segmentos

Puede deberse a falta de nutrientes o a un sustrato agotado. Aporta un fertilizante suave para cactus o plantas de flor en primavera y verano, y renueva parcialmente el sustrato cada 1–2 años.

Hojas que se parten o fragmentos que se desprenden

Ocurre por golpes, manipulación excesiva o cuando la planta está muy deshidratada. Manipúlala con cuidado y revisa el riego.

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