🌵 Opuntia microdasys, conocida como cactus orejas de conejo, es un cactus de palas planas cubiertas de pequeños gloquidios en lugar de espinas largas. Destaca por esos penachos finos y densos, que le dan un aspecto suave y aterciopelado a distancia. Su silueta simpática y su color verde claro la hacen muy popular en colecciones de cactus.
Originaria de México, el cactus orejas de conejo crecen en zonas áridas, laderas soleadas y suelos arenosos con excelente drenaje. Tolera muy bien el calor intenso y la falta prolongada de agua. Se reproduce por segmentos que se desprenden y arraigan con facilidad en el suelo. En grupo forma extensiones densas de palas redondeadas cubiertas de gloquidios que dan al paisaje un aspecto singular y repetitivo.
📋 También se la conoce como
opalina o alas de ángel
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🌵 Este pack reúne 10 de los cactus y suculentas más icónicos, plantas que cautivan por sus formas arquitectónicas pero que esconden necesidades muy específicas. No te dejes engañar por su apariencia robusta: algunas son agradecidas, otras extremadamente delicadas. Cada ficha imprimible desglosa los secretos para mantenerlas con vida, desde el sustrato perfecto hasta cómo evitar que se pudran en cuestión de horas. Un pack diseñado para entender la verdadera naturaleza de estas plantas y aprender a cuidar tanto las más fuertes como las más exigentes.
Este cactus puede alcanzar entre 40 centímetros y 1 metro de altura, con segmentos planos cubiertos de pequeñas espinas suaves al tacto. Su crecimiento es moderado y forma nuevas palas cada temporada cálida. En maceta suele mantenerse más bajo, alrededor de los 40 a 60 centímetros.
Tallo
El tallo está formado por cladodios planos, ovalados y carnosos que crecen en segmentos superpuestos. Estos tallos modificados realizan la fotosíntesis, almacenan agua y permiten a la planta ramificarse y propagarse con facilidad.
Raíces
Las raíces son superficiales y extensas, diseñadas para absorber rápidamente el agua tras lluvias breves. Cada segmento puede enraizar si cae al suelo, facilitando su propagación natural.
Espinas
Las espinas están formadas por gloquidios muy finos y cortos, agrupados en densos mechones sobre las areolas. Su color es amarillo pálido, blanquecino o rojizo según la variedad. Actúan como defensa eficaz frente a animales y reducen la pérdida de agua al crear una capa protectora alrededor de los cladodios.
Floración
Florece en primavera o a comienzos del verano, produciendo flores vistosas en los bordes de las palas. Las flores son grandes, abiertas y de color amarillo brillante, con numerosos pétalos suaves y un centro lleno de estambres. Su tamaño y color facilitan la visita de insectos polinizadores en ambientes secos donde las flores escasean.
Fruto
Tras la floración, forma frutos ovalados y carnosos que maduran del verde al rojo intenso. En su interior contienen numerosas semillas duras rodeadas de pulpa dulce. Los animales consumen estos frutos y dispersan las semillas, contribuyendo a la expansión natural de la especie.
Longevidad
Las orejas de conejo pueden vivir entre 20 y 50 años, creciendo de forma lenta pero continua. Con mucho sol y suelo bien drenado se mantiene vigorosa durante largos periodos, incluso en condiciones muy secas.
Variedades
Opuntia microdasys cuenta con cultivares muy reconocibles por el color de sus gloquidios. Entre los más populares están ‘Albata’, de gloquidios blancos; ‘Pallida’, de tonos amarillos claros; y ‘Rufida’, con gloquidios rojizos que se intensifican con el sol. También existen formas compactas y monstruosas muy apreciadas en colecciones de cactus ornamentales.
Requiere luz muy intensa y exposición solar directa para crecer de forma sana y producir nuevos segmentos. En cultivo conviene colocarla en un balcón, terraza o junto a una ventana muy soleada, ya que la sombra prolongada debilita la planta y reduce su vigor.
Temperatura
Se desarrolla mejor en climas cálidos y soleados, con temperaturas normales entre 20 y 30 °C, donde crece con rapidez y vigor. Puede soportar calor intenso por encima de 40 °C si el suelo está seco, pero no tolera bien el frío prolongado: por debajo de –3 a –5 °C sus tejidos comienzan a dañarse, especialmente si hay humedad.
Riego
Necesita riegos poco frecuentes pero profundos durante la primavera y el verano, dejando secar el sustrato por completo antes de volver a regar. No soporta el encharcamiento ni la humedad constante en las raíces, especialmente en invierno, y aunque tolera bien la sequía, una falta total de agua durante largos periodos puede hacer que los cladodios se arruguen y pierdan firmeza.
Ambiente
Prefiere un ambiente seco y soleado, con aire limpio y buena circulación, ya que la humedad alta puede provocar manchas y pudriciones en los segmentos. Tolera bien el viento y la contaminación urbana moderada, lo que la hace adecuada para exteriores expuestos. En interior solo prospera si el ambiente es muy seco y luminoso, y nunca debe colocarse en espacios húmedos o mal ventilados.
Sustrato
Prefiere un sustrato seco, suelto y muy bien drenado, capaz de secarse rápidamente entre riegos. Una mezcla para cactus enriquecida con arena gruesa, grava o perlita funciona bien, siempre que no retenga humedad en exceso. Tolera suelos pobres sin problema, pero los encharcamientos o sustratos compactos pueden provocar pudrición en las raíces y en las palas jóvenes.
Abonado
Agradece aportes ligeros y espaciados durante la primavera y el verano, utilizando compost muy maduro o humus de lombriz en pequeñas cantidades para estimular un crecimiento equilibrado. Responde bien a una aplicación puntual al inicio de la temporada, pero no necesita más si el sustrato drena correctamente. El exceso de nutrientes favorece un crecimiento débil y reduce la resistencia natural de la planta.
Cultivo
Se planta preferiblemente en primavera u otoño temprano, cuando las temperaturas son suaves y permiten un buen enraizamiento antes de los extremos del verano o del invierno. Es importante protegerla de heladas fuertes y usar suelos muy drenados, ya que el agua estancada daña rápidamente las raíces. En jardín conviene dejar un marco de al menos 60–80 cm, pues se expande con facilidad. En maceta se trasplanta cada 2–3 años, en primavera, usando guantes para evitar las espinas y eligiendo un recipiente pesado y estable, con sustrato seco y mineral y riegos muy espaciados tras el trasplante.
Poda
La poda es mínima y se limita a eliminar palas viejas, dañadas o malformadas, preferiblemente en primavera o a comienzos del verano. Los cortes deben hacerse con guantes gruesos y herramientas limpias, dejando secar bien la herida antes de cualquier riego para evitar infecciones. No conviene recortar palas sanas por estética, ya que la planta responde mejor a una limpieza selectiva que a una poda intensa.
Propagación
Se propaga fácilmente por segmentos o palas, que deben separarse con cuidado y dejarse secar varios días para que la herida cicatrice antes de plantarlos. El enraizamiento es rápido si se colocan en un sustrato seco y muy drenante, con riegos mínimos hasta que aparezcan nuevas raíces. También puede reproducirse por semillas, aunque este método es más lento y se usa sobre todo con fines botánicos o de colección.
¿Algo más?
Al manipularla, es imprescindible usar guantes o pinzas, ya que sus diminutos gloquidios se clavan con facilidad y son difíciles de retirar de la piel. En maceta, agradece un recipiente pesado o de barro para evitar vuelcos, ya que sus palas crecen rápido y desequilibran la planta. En exterior, un acolchado mineral ayuda a mantener el cuello seco y reduce el riesgo de pudrición tras lluvias intensas.
En jardinería se emplea en macetas grandes, jardines secos y rocallas soleadas, donde su forma plana y segmentada crea siluetas muy reconocibles. Se cultiva por su aspecto escultórico y decorativo, ideal para aportar carácter y un aire desértico a espacios cálidos y bien drenados.
Acompañantes
Se asocia bien con cactus y suculentas de porte similar, como Echinocactus, Mammillaria o Agave joven, que comparten su gusto por el sol directo y los suelos muy drenados. Estas combinaciones crean espacios resistentes y luminosos, donde cada planta mantiene su carácter sin interferencias.
🪝 En lugar de largas espinas duras, está cubierta de diminutos gloquidios, unos pelitos finísimos con microganchos que se desprenden al mínimo contacto. Estos gloquidios forman una defensa extremadamente eficaz, ya que se clavan con facilidad en la piel de los herbívoros y resultan muy difíciles de retirar. Además, sus palas planas están orientadas de forma que reciben el sol de manera oblicua, reduciendo el sobrecalentamiento, y su epidermis cerosa limita al máximo la pérdida de agua en ambientes desérticos.
Ecológica
🦎 Crece en zonas áridas del centro y norte de México, donde forma matorrales bajos que ayudan a fijar el suelo y a frenar la erosión. Sus flores amarillas atraen a abejas e insectos resistentes al calor, y tras la floración produce frutos que sirven de alimento a aves y pequeños mamíferos, responsables de dispersar sus semillas. Sus palas caídas pueden enraizar con facilidad, lo que le permite colonizar rápidamente terrenos abiertos tras lluvias ocasionales, convirtiéndola en una especie muy eficaz en ambientes extremos.
Histórica y cultural
🪶 Fue descrita en el siglo XIX y pronto se hizo popular en Europa como cactus ornamental por su aspecto suave y simpático, que contrasta con su defensa punzante. Su nombre popular “orejas de conejo” alude a la forma de sus palas, aunque su tacto es todo menos blando. En México, el género Opuntia ha tenido una importancia cultural enorme desde tiempos prehispánicos, y aunque esta especie no fue la más usada, comparte ese legado simbólico de resistencia y abundancia. Hoy es una de las cactáceas más reconocibles del mundo, una planta que enseña que incluso lo que parece inofensivo puede estar maravillosamente bien preparado para sobrevivir.
Problemas y remedios
Palas blandas, translúcidas o amarillentas
El problema más común es el exceso de riego. Esta opuntia es muy sensible al encharcamiento. Deja secar completamente el sustrato entre riegos y utiliza una mezcla muy drenante, con alto contenido mineral.
Base oscura o con mal olor
Indica pudrición por exceso de humedad. Saca la planta de la maceta, corta las partes afectadas con herramienta limpia, deja cicatrizar varios días y replanta en sustrato seco y nuevo.
Palas arrugadas o encogidas
Se debe a falta de agua prolongada. Realiza un riego profundo en época de crecimiento y vuelve a espaciar los riegos. En invierno, riega muy poco o nada.
Crecimiento alargado o palas finas (etiolación)
Ocurre por falta de luz. Coloca la planta en un lugar muy luminoso, con varias horas de sol directo suave. La falta de luz debilita la estructura.
Palas con manchas marrones o negras
Pueden deberse a hongos o a daños por humedad persistente. Reduce el riego, mejora la ventilación y elimina las palas muy afectadas.
Palas rojizas o con color apagado
Puede ser señal de estrés por frío o por exceso de sol intenso. Protege la planta de heladas y del sol fuerte del mediodía, especialmente si no está aclimatada.
Planta que no florece
Suele deberse a falta de sol o a no respetar el reposo invernal. Necesita mucha luz y un invierno fresco y seco para inducir la floración.
Palas que se desprenden con facilidad
Ocurre cuando la planta está deshidratada o ha sufrido cambios bruscos de temperatura. Mantén riegos adecuados y condiciones estables.
Presencia de cochinilla algodonosa o de escama
Es una plaga frecuente en opuntias. Retira manualmente con un pincel o algodón con alcohol y aplica aceite de neem de forma localizada, evitando mojar en exceso la planta.
Espinas finas (gloquidios) clavadas en la piel
No es un problema de la planta, pero sí muy común al manipularla. Usa guantes gruesos y, si se clavan, retíralos con cinta adhesiva o pinzas finas.