Lantana
Lantana camara
División: Angiospermas
Clase: Eudicotiledóneas
Orden: Lamiales
Familia: Verbenaceae
Lantana camara, conocida simplemente como lantana o maestrante del brasil, es un arbusto compacto de hojas ásperas y cabezuelas de flores que cambian de color al madurar. Destaca por sus tonos vibrantes —amarillos, naranjas, rosas y rojos— que atraen mariposas durante toda la temporada. Su energía continua y su floración generosa llenan el jardín de vida y movimiento.
Originaria de Centro y Sudamérica, la lantana habita en matorrales soleados, caminos abiertos y suelos secos con buen drenaje. Tolera bien la sequía y el calor intenso. Se reproduce por semillas que dispersan los pájaros atraídos por sus frutos. En colonias crea manchas densas de colores cambiantes que aportan viveza y movimiento al paisaje.
banderita española o cariaquito.

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Descripción
Tamaño
Este arbusto ramificado puede alcanzar entre 1 y 2 metros de altura y anchura. Su crecimiento es rápido en climas cálidos y puede alcanzar su tamaño adulto en pocas temporadas. En maceta suele mantenerse entre 60 centímetros y 1 metro.
Tallo
El tallo es leñoso en la base y más tierno en las puntas, con una textura ligeramente áspera. Su porte ramificado sostiene cabezuelas de flores que cambian de color con el tiempo.
Raíces
Las raíces son fuertes y profundas, permitiendo que resista sequías y se adapte incluso a suelos pobres. Su vigor radicular explica su capacidad para naturalizarse con rapidez.
Hojas
Las hojas son ovaladas, rugosas y de borde dentado, con un tacto áspero por la presencia de pequeños pelos. Tienen un color verde intenso, a veces algo más oscuro en las variedades de floración cálida. Su textura firme reduce la pérdida de agua y ayuda a soportar el sol directo.
Espinas
Las espinas aparecen principalmente en las ramas jóvenes, pequeñas y recurvadas, mezclándose entre el follaje denso. Su color es marrón claro o amarillento, oscureciéndose con la edad del tallo. Actúan como defensa frente a herbívoros y ayudan a proteger los brotes tiernos mientras la planta se expande.
Floración
Florece casi todo el año en climas cálidos, formando cabezuelas redondeadas que cambian de color con el tiempo. Las flores son pequeñas, tubulares y de pétalos agrupados, que van del amarillo al naranja, rojo o rosa según la madurez. Este cambio de color indica a los polinizadores qué flores ya han sido visitadas, mejorando la eficacia de la polinización.
Fruto
Los frutos maduran desde el verano hasta el otoño y son bayas pequeñas que cambian del verde al púrpura casi negro. Su pulpa es blanda y aromática, con una o dos semillas en el interior. Aves y pequeños mamíferos las consumen y dispersan, aunque en algunas regiones se consideran tóxicas para el ganado.
Longevidad
Como arbusto perenne puede vivir entre 10 y 20 años, manteniendo una floración continua en climas cálidos. En condiciones óptimas, con podas regulares y buen drenaje, puede superar esas cifras sin perder vitalidad.
Variedades
Lantana camara cuenta con una amplia gama de cultivares seleccionados por la combinación de colores en sus cabezuelas florales. Entre los más populares están ‘Radiation’, de naranja y rojo; ‘Mozelle’, de amarillo suave; y ‘Confetti’, que mezcla rosa, amarillo y lavanda. En jardinería cálida son muy utilizadas las variedades compactas como ‘New Gold’ y ‘Dallas Red’.
Precaución
Las hojas y, sobre todo, los frutos verdes contienen compuestos tóxicos llamados triterpenos. Su ingestión puede causar vómitos, debilidad o fotosensibilidad en personas y animales, siendo especialmente peligrosa para perros y ganado. Es importante evitar que las mascotas la mastiquen y manipularla con guantes si se podan ramas fructificadas.

Foto de Leiada Krözjhen en Unsplash
Cuidados
Luz
Si quieres que tu lantana florezca sin parar, dale todo el sol directo que puedas. Es una planta amante del calor y la claridad, y cuanto más sol reciba, más compacta y llena de flores estará. En sombra parcial puede crecer, pero con menos color y menos flores. Así que lo ideal es colocarla en un rincón soleado del jardín, balcón o terraza, donde disfrute de al menos 6 horas de sol al día.
Temperatura
La lantana prospera en climas cálidos y soleados, con temperaturas normales entre 20 y 30 °C, donde florece abundantemente. Puede soportar breves descensos hasta 5–8 °C, pero temperaturas por debajo de 0 °C dañan gravemente tallos y flores, y calor extremo por encima de 35–38 °C sin riego la deshidrata rápidamente.
Riego
Es bastante resistente a la sequía una vez establecida, pero florece mucho mejor si el suelo se mantiene ligeramente húmedo. Riégala con regularidad en primavera y verano, sobre todo en macetas o durante olas de calor, dejando que la capa superior de la tierra se seque entre riegos. Evita el encharcamiento, ya que sus raíces no lo toleran bien y puede aparecer pudrición. En otoño e invierno, cuando su crecimiento se ralentiza, reduce el riego al mínimo.
Ambiente
Prefiere un ambiente luminoso y cálido, con aire limpio y ventilación moderada; soporta bien la sequedad relativa típica de exterior, pero no tolera corrientes frías prolongadas. La contaminación ligera apenas le afecta, aunque reduce ligeramente el vigor y la floración.
Sustrato
Necesita un sustrato ligero y bien drenado, que permita el rápido secado tras las lluvias, y que sea ligeramente ácido a neutro. Mezclas de tierra vegetal con arena gruesa y un poco de compost resultan ideales. Suelos pesados o encharcados pueden dañar las raíces y reducir su floración.
Abonado
Prefiere aportes ligeros y espaciados de compost tamizado o humus de lombriz en primavera y verano, que mantengan un follaje saludable y flores abundantes. El exceso de abono favorece el crecimiento desordenado y la caída de flores, por lo que conviene aplicar solo lo necesario. Un acolchado fino ayuda a retener humedad y nutrientes de forma gradual.
Cultivo
La mejor época para plantar lantanas en el jardín es el otoño, cuando la planta aún puede enraizar bien gracias a la humedad del suelo y llega al verano siguiente más asentada. En zonas con inviernos muy fríos, es preferible esperar a la primavera, una vez pasado el riesgo de heladas. Si plantas en el suelo, deja al menos 50–80 cm de separación entre ejemplares, porque con el tiempo se vuelven arbustos anchos y ramificados. En maceta, elige recipientes medianos o grandes con buen drenaje, ya que sus raíces no soportan el exceso de agua. Al trasplantar, aprovecha para recortar raíces dañadas y renovar parte del sustrato.
Poda
Responde muy bien a la poda, y de hecho la necesita para mantenerse compacta y llena de flores. A finales del invierno o comienzos de la primavera, recorta las ramas largas o desordenadas, dejando una estructura equilibrada que favorezca la brotación nueva. Durante la temporada de floración, puedes ir eliminando las flores marchitas para estimular nuevas oleadas de color. Si la planta se vuelve demasiado grande o leñosa, una poda más fuerte en primavera la rejuvenece sin problema, ya que rebrota con vigor.
Propagación
Se propaga fácilmente por esquejes de tallo o brotes lignificados, plantados en sustrato ligero y bien drenado, manteniendo humedad moderada y calor constante. También puede reproducirse por semillas, que germinan en unas semanas si se colocan en sustrato húmedo y cálido. La división de matas se usa menos pero es posible en arbustos adultos.
¿Algo más?
La lantana agradece algunos cuidados sencillos para mantenerse en plena forma. Retira hojas secas y ramas dañadas cada cierto tiempo para que no sirvan de refugio a plagas. Si la cultivas en maceta, gira el tiesto de vez en cuando para que reciba luz de forma uniforme y no se deforme hacia un solo lado. Un acolchado ligero alrededor de la base ayuda a conservar la humedad en verano y a proteger las raíces en invierno. Y no olvides controlar su expansión en el jardín: es muy vigorosa y, si se la deja a su aire, puede ocupar más espacio del que pensabas.

Foto de Aravind Reddy Tarugu en Unsplash
Consejos
Ubicación
Es muy apreciada en jardines soleados por su floración multicolor y prolongada, que atrae mariposas y otros polinizadores. Se utiliza para formar setos informales, macizos de flor y borduras que aportan color durante casi todo el año en climas cálidos. Por su crecimiento denso también es ideal para cubrir taludes, muros bajos o zonas difíciles, donde ayuda a controlar la erosión. En maceta o jardineras grandes da un aire tropical y alegre a balcones y terrazas.
Acompañantes
Se lleva de maravilla con plantas que comparten su amor por el sol pleno y el suelo bien drenado. Puedes combinarla con lavandas, romeros, salvias o tomillos, que además ayudan a mantener alejadas algunas plagas y realzan su colorido con sus aromas. Entre las florales, funciona muy bien junto a gaillardias, gazanias o coreopsis, que también florecen durante largos periodos y crean un conjunto vibrante. Si buscas un efecto más exótico, puedes plantarla con hibiscos o buganvillas, logrando un rincón de aire tropical lleno de vida y mariposas.
Conócelas también aquí: Lavandula angustifolia, Salvia rosmarinus, Salvia officinalis, Thymus vulgaris, Gaillardia pulchella, Coreopsis verticillata, Coreopsis tinctoria, Hibiscus rosa-sinensis, Bougainvillea glabra.

Foto de Riddhi Ranjan en Unsplash
Curiosidades
Botánica
Sus flores cambian de color a medida que envejecen, pasando del amarillo al rosa o rojo, lo que indica a los polinizadores cuáles contienen néctar fresco. Esta estrategia aumenta la eficiencia de la polinización y evita visitas innecesarias a flores que ya han sido fertilizadas. Además, sus hojas contienen aceites esenciales y compuestos fenólicos que actúan como defensa química frente a herbívoros, un mecanismo muy efectivo que le permite prosperar en distintos ecosistemas.
Ecológica
Es nativa de América tropical, pero se ha naturalizado en muchas regiones del mundo debido a su resistencia. Sus flores atraen una gran variedad de insectos, especialmente abejas y mariposas, mientras que sus frutos rojizos son dispersados por aves. Aunque beneficia a algunas especies polinizadoras, en muchos lugares se comporta como invasora, formando matorrales densos que desplazan la vegetación nativa y alteran el hábitat de fauna local.
Histórica y cultural
Fue introducida en Europa y Asia como planta ornamental por su floración prolongada y sus colores llamativos. Su popularidad creció durante el siglo XIX en jardines y parques, pero con el tiempo se descubrió su capacidad invasora, lo que llevó a regulaciones en varios países. Hoy sigue siendo cultivada como planta ornamental en zonas controladas y es estudiada tanto por su valor paisajístico como por su impacto ecológico, una especie que ilustra perfectamente la delgada línea entre belleza y agresividad ecológica.

Foto de Jeffrey Hamilton en Unsplash
Problemas y remedios
Hojas amarillas o caída prematura
Suele deberse a exceso de agua o mal drenaje. La lantana tolera sequía, pero no encharcamientos. Riega de forma moderada y asegúrate de que el suelo drene bien.
Hojas con manchas marrones o negras
Frecuente por enfermedades fúngicas (antracnosis, mancha foliar) favorecidas por humedad alta. Evita mojar el follaje, mejora la ventilación y aplica fungicidas ecológicos si el problema avanza.
Hojas enrolladas o deformes
Generalmente por ataque de pulgones o trips. Revisa el envés de las hojas y controla con jabón potásico, aceite de neem o depredadores naturales como mariquitas.
Hojas con aspecto plateado o punteado
Síntoma de araña roja, común en climas secos y calurosos. Incrementa la humedad ambiental, poda las partes más afectadas y aplica tratamientos ecológicos (jabón potásico/neem).
Floración escasa o plantas poco vigorosas
Ocurre por falta de luz, exceso de fertilizante nitrogenado o suelos muy pobres. Coloca la planta en pleno sol, poda ligeramente tras la floración y abona con fertilizantes ricos en fósforo y potasio.
Tallos leñosos o desordenados
Es normal en lantana adulta, pero puede reducir floración. Realiza podas de formación a finales del invierno o después de cada ciclo de floración para estimular nuevos brotes.
Presencia de cochinilla o mosca blanca
Son plagas frecuentes en climas cálidos. Controla con trampas cromáticas, limpiezas manuales y aplicaciones regulares de jabón potásico o aceite de neem.
Raíces podridas o planta decaída
Causado por exceso de riego y suelos encharcados. Reduce el riego, mejora el drenaje y evita plantar en suelos muy compactos.

Foto de Sonika Agarwal en Unsplash





















