Cómo cuidar el ciprés de California (Hesperocyparis macrocarpa)
Hesperocyparis macrocarpa

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Hesperocyparis macrocarpa

Ciprés de California

Hesperocyparis macrocarpa

División: Gimnospermas · Clase: Pinópsida · Orden: Cupressales · Familia: Cupressaceae

Nota taxonómica: Tradicionalmente, esta especie se conoció como Cupressus macrocarpa. No obstante, los estudios filogenéticos realizados en las últimas décadas demostraron que las especies de cipreses de California no pertenecen al mismo linaje que los verdaderos Cupressus del Viejo Mundo. Como resultado, fueron transferidas al género Hesperocyparis. Por ello, el nombre aceptado actualmente, según Plants of the World Online (Kew, 2025), es Hesperocyparis macrocarpa (Hartw.) Bartel.

🌲 Hesperocyparis macrocarpa, conocido como ciprés de California, es una conífera de porte ancho y ramas retorcidas que forman siluetas muy características en zonas ventosas. Destaca por el color verde intenso de su follaje, que contrasta con su corteza gruesa y agrietada. Su presencia robusta y su figura escultural le dan un carácter muy marcado en el paisaje.

Originario de la costa del sur de California, el ciprés de California crece en acantilados marinos, suelos arenosos y zonas expuestas al viento. Tolera muy bien la salinidad y las corrientes marítimas. Se reproduce por semillas contenidas en conos que se abren con el calor. En conjunto forma cortinas densas y altas que resisten los temporales y perfuman el aire con su resina.

Ciprés de California (ficha de Hesperocyparis macrocarpa)

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Descripción

Tamaño

Este árbol puede alcanzar entre 20 y 25 metros de altura, con una copa amplia y algo irregular. Su crecimiento es rápido en los primeros años y puede desarrollar un porte adulto en una o dos décadas. En jardín suele mantenerse algo más bajo, entre 10 y 15 metros.

Tronco

El tronco es robusto, con corteza gruesa y fibrosa que se desprende en tiras, y ramas que se abren de forma irregular en ejemplares adultos. Su silueta es amplia y distintiva, especialmente en climas ventosos.

Raíces

Las raíces son fuertes y muy extendidas, principalmente superficiales, explorando una gran área alrededor del árbol. Este sistema radicular ancho le permite soportar vientos intensos y crecer en suelos costeros.

Hojas

Las hojas son muy pequeñas y escamiformes, imbricadas estrechamente alrededor de las ramillas. Su color es verde intenso con matices dorados en algunas variedades ornamentales. Su textura coriácea y su disposición compacta ayudan a resistir viento, salinidad y sequía.

Longevidad

El ciprés de California es un árbol de crecimiento lento y gran longevidad, capaz de vivir entre 100 y 200 años. En suelos bien drenados y climas suaves puede superar ese tiempo, manteniendo su porte majestuoso durante generaciones.

Variedades

Hesperocyparis macrocarpa, o ciprés de California, presenta cultivares muy usados en jardinería por su color y porte. Entre los más populares se encuentran ‘Goldcrest’, de color dorado y aroma a limón; ‘Wilma’, una forma más compacta de follaje claro; y ‘Saligna Aurea’, de ramas finas y matices amarillos. También se cultiva ‘Greenstead Magnificent’, de crecimiento denso y verde oscuro.

Ciprés de California (Hesperocyparis macrocarpa)

Cuidados

Luz

Recibe en su hábitat natural la luz intensa y directa de la costa californiana, donde crece expuesto al sol, el viento y la niebla marina. Por ello necesita una iluminación muy abundante, preferiblemente sol directo durante varias horas al día. En jardines debe colocarse en un lugar totalmente despejado y soleado, alejado de sombras de árboles o estructuras, para mantener su porte compacto y su color saludable.

Temperatura

El ciprés de California prefiere un clima suave y costero, con temperaturas habituales entre 10 y 25 °C, y agradece ambientes húmedos y brisas frescas. Puede soportar ocasionalmente hasta –8 °C si está bien establecido, pero temperaturas más bajas o heladas prolongadas pueden dañarlo gravemente, y tampoco tolera bien el calor extremo y seco por encima de 35–38 °C.

Riego

Necesita un riego moderado durante los primeros años, manteniendo el suelo ligeramente húmedo pero nunca encharcado, y una vez establecido basta con riegos espaciados que simplemente eviten la sequedad extrema. No debemos permitir acumulaciones de agua en la base —que provocan pudrición de raíces— ni someterlo a largas temporadas de sequía profunda, pues aunque es resistente, puede perder vigor y ramillas internas.

Ambiente

Prefiere un ambiente húmedo y ventilado, típico de zonas costeras, donde la brisa refresca el follaje y mantiene estable la humedad ambiental. Tolera cierta contaminación, pero sufre con el aire muy seco y con los vientos cálidos que deshidratan las ramas jóvenes; además, el viento fuerte puede deformar ejemplares aún pequeños. No es adecuada para interior, pero en exteriores urbanos conviene aumentar ligeramente el riego en épocas de sequedad para compensar la baja humedad del ambiente.

Sustrato

Prefiere un sustrato profundo, fresco y bien drenado, con una textura franco-arenosa que permita que las raíces respiren incluso tras lluvias abundantes. Tolera suelos pobres, siempre que no se encharquen, y agradece la presencia de materia orgánica ligera que mantenga algo de humedad sin apelmazar. En suelos compactos conviene mezclar arena de río o grava fina para evitar acumulaciones de agua que podrían dañar sus raíces.

Abonado

Necesita aportes muy moderados de nutrientes, usando pequeñas cantidades de compost bien maduro o humus de lombriz en primavera para reforzar el suelo sin forzar su crecimiento. Responde muy bien a un acolchado de hojas descompuestas o corteza, que mantiene la humedad y libera nutrientes de forma lenta. Conviene evitar cualquier exceso de nitrógeno, porque ablanda el crecimiento y lo hace más sensible al viento.

Cultivo

Planta mejor en otoño, cuando el suelo aún conserva algo de calor y las lluvias ayudan a que arraigue sin estrés; conviene evitar el verano, porque el calor seco dificulta el establecimiento. A la hora de colocarlo en tierra, es importante protegerlo del viento durante los primeros años y dejar un marco amplio de unos 3–4 metros, ya que puede crecer con vigor. En maceta solo es recomendable mientras es joven: el trasplante debe hacerse en primavera, a un recipiente más profundo que ancho y con un sustrato drenante, evitando manipular en exceso las raíces.

Poda

La poda debe hacerse a finales del invierno o comienzos de la primavera, retirando solo ramas secas, dañadas o mal orientadas, ya que no tolera las podas drásticas. Es importante respetar siempre su forma natural columnar o extendida según la variedad, evitando cortar la guía principal, porque no vuelve a recuperarla. Si se necesita reducir volumen, es mejor hacerlo de manera muy gradual durante varios años, limpiando el interior para favorecer la ventilación sin abrir huecos excesivos.

Propagación

Se propaga principalmente por semilla, sembrándola a finales del invierno o comienzos de la primavera en un sustrato ligero y manteniendo una humedad constante sin encharcar. También puede multiplicarse por esquejes semileñosos en verano, aunque requiere mucha paciencia, ya que el enraizamiento es lento y necesita una atmósfera húmeda pero bien ventilada. Las variedades ornamentales suelen injertarse sobre patrones más vigorosos para asegurar un crecimiento estable y una forma correcta.

¿Algo más?

Conviene dejar siempre una zona libre de hierbas alrededor del tronco para evitar competencia por el agua y mejorar la aireación. En lugares muy ventosos es útil entutorar los ejemplares jóvenes durante los dos primeros años. No le gustan las podas de formación forzadas, pero sí una ligera limpieza del interior para evitar acumulación de hojas secas.

Ciprés de California (Hesperocyparis macrocarpa)

Consejos

Ubicación

En jardinería se emplea como árbol ornamental en zonas costeras y jardines amplios, donde su porte majestuoso y su tolerancia a los vientos salinos lo convierten en un excelente ejemplar aislado. Se cultiva por su silueta característica y su gran capacidad para crear sombra y estructura en el paisaje.

Acompañantes

Se asocia bien con lavandas, romeros y santolinas, que toleran la sombra ligera que proyecta su copa baja y aprovechan el suelo seco cercano al tronco. También combina con arbustos mediterráneos resistentes como Phlomis y Cistus, que comparten su gusto por suelos pobres y ambientes soleados.

Conócelas también aquí: Lavandula angustifolia, Salvia rosmarinus, Phlomis russeliana.

Curiosidades

Botánica

🌲 Sus hojas en forma de escamas están recubiertas de una resina muy aromática que no solo lo protege contra la desecación y los hongos, sino que también actúa como barrera frente a la sal marina, permitiéndole vivir pegado a acantilados batidos por el océano. Sus conos leñosos pueden permanecer cerrados durante años y solo abrirse tras el calor de un incendio o una sequedad extrema, liberando semillas cuando las condiciones para germinar son óptimas. Además, sus ramas jóvenes crecen con un patrón algo retorcido para resistir vientos fortísimos, una adaptación clave de su vida costera.

Ecológica

🦅 En su entorno natural, el Hesperocyparis macrocarpa es una especie extremadamente localizada: en estado silvestre solo existe en dos pequeñas áreas costeras cerca de Monterrey, en California. Allí combate vientos brutales, nieblas salinas y suelos pobres, creando bosques bajos y esculturales que brindan refugio a aves marinas, halcones y numerosas especies de insectos. Su copa densa intercepta humedad de la niebla costera —la famosa fog drip—, contribuyendo a mantener el suelo húmedo incluso en verano. Además, sus raíces profundas estabilizan acantilados y laderas arenosas, actuando como un ancla verde frente a la erosión del Pacífico.

Histórica y cultural

📘 Fue descubierto por botánicos europeos en el siglo XIX y rápidamente se extendió por jardines y parques del mundo gracias a su porte dramático y su resistencia a climas costeros. En California se convirtió en un símbolo del paisaje de Monterrey, especialmente tras hacerse famoso en pinturas y fotografías de finales del XIX y principios del XX. En Europa y Oceanía se plantó extensamente como cortavientos y árbol ornamental, y llegó a asociarse con paisajes marítimos atlánticos. Hoy sigue siendo un emblema de la costa californiana: un superviviente de la niebla, la sal y el viento, con una historia tan recia como su silueta frente al mar.

Problemas y remedios

Follaje amarillento o pardo en las ramas interiores

Es habitual por sombreado natural del interior de la copa, pero también puede indicar sequía prolongada. Retira las ramillas secas para mejorar la ventilación y asegúrate de mantener un riego moderado en verano.

Puntas de las hojas marrones o secas

Suele deberse a viento salino, aire muy seco o falta de agua en periodos calurosos. Aumenta la frecuencia de riego en verano y protege la planta del viento fuerte si es posible.

Manchas marrones o necrosis en las hojas

Frecuente en infecciones fúngicas como Pestalotiopsis o Seridium. Retira las ramas afectadas, desinfecta las herramientas y aplica un fungicida a base de cobre como preventivo.

Ramas que se secan desde la punta hacia la base

Puede deberse a cancro del ciprés (seridium), muy común en este género. Elimina las zonas afectadas, mejora la ventilación y reduce el estrés hídrico para evitar que avance.

Crecimiento pobre o falta de vigor

Un suelo demasiado compacto o pobre puede limitar el desarrollo. Afloja ligeramente el terreno alrededor de la planta, mejora el drenaje y aporta compost orgánico en primavera.

Hojas con aspecto plateado o punteado fino

Suele ser daño de araña roja, común en veranos secos. Aumenta la humedad ambiental mediante riegos por la mañana y aplica tratamientos ecológicos si la plaga persiste.

Pérdida de densidad en setos

Puede indicar podas incorrectas o insuficientes. Realiza podas ligeras pero regulares desde primavera a mediados de verano para mantener una forma compacta y estimular nuevos brotes.

Raíces dañadas o mal olor en la base del tronco

Suele indicar pudrición por exceso de agua o suelo encharcado. Mejora el drenaje, reduce los riegos y, si es posible, eleva ligeramente la zona de plantación.

Presencia de pulgones o cochinillas

Aparecen sobre todo en ejemplares debilitados. Lava con agua a presión y aplica jabón potásico o aceite de neem si es necesario.

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