Nota taxonómica: Tradicionalmente, esta especie se conoció como Haworthia attenuata. Sin embargo, estudios morfológicos y filogenéticos demostraron que el antiguo género Haworthia incluía linajes distintos, por lo que varias especies fueron separadas en géneros independientes. Como resultado, Haworthia attenuata fue transferida al género Haworthiopsis. Por ello, el nombre aceptado actualmente, según Plants of the World Online (Kew, 2025), es Haworthiopsis attenuata (Haw.) Rowley.
🌵 Haworthiopsis attenuata, conocida como planta cebra o haworthia rayada, es una suculenta compacta de hojas triangulares cubiertas por líneas blancas en relieve. Destaca por su simetría perfecta y su textura firme, que la hacen parecer una miniatura tallada. Su aspecto ordenado y su resistencia la convierten en una de las suculentas más apreciadas para interiores.
Originaria del sur de África, la haworthia vive en terrenos pedregosos y soleados donde el agua es escasa. Tolera bien la sequía y el calor intenso. Se reproduce por hijuelos que brotan junto a la planta madre. En grupo forma pequeñas rosetas verdes con líneas blancas que aportan textura y simetría al suelo.
📋 También se la conoce como
haworthia
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Esta pequeña suculenta rara vez supera los 15 centímetros de altura, con hojas carnosas dispuestas en roseta. Su crecimiento es muy lento, y puede tardar años en duplicar su tamaño. En maceta conserva proporciones idénticas, ideal para cultivo interior.
Tallo
El tallo es muy corto y fuertemente acortado, permaneciendo casi invisible en la base de la planta. Funciona como punto de inserción de las hojas y mantiene la roseta firmemente anclada al sustrato.
Raíces
Las raíces son carnosas y poco profundas, adaptadas a sustratos muy drenantes y secos. Este sistema sencillo permite a la planta absorber agua rápidamente sin riesgo de pudrición.
Hojas
Las hojas son carnosas, puntiagudas y dispuestas en roseta compacta, con hileras de pequeñas protuberancias blancas. Su color es verde oscuro o gris verdoso, intensificándose con la luz. Almacenan agua en su interior y su textura gruesa les permite resistir largos periodos sin riego.
Espinas
No tiene espinas verdaderas, pero sí dentículos rígidos o tubérculos blancos a lo largo de las hojas. No pinchan, pero cumplen una función protectora y reflejan la luz solar.
Floración
Florece en primavera o verano, aunque sus flores son pequeñas y discretas en comparación con el follaje. Se agrupan en finas espigas que surgen del centro de la roseta, con pétalos blancos y una leve franja verde o rosada. La floración es modesta pero efectiva, asegurando la polinización por pequeños insectos y permitiendo la producción de semillas viables.
Fruto
Los frutos aparecen en verano, cuando las flores marchitas dejan paso a cápsulas alargadas. Cada cápsula contiene pequeñas semillas de color gris o negro, de superficie rugosa. La planta se multiplica con facilidad también por hijuelos, lo que refuerza su capacidad de expansión en hábitats secos.
Longevidad
Es una suculenta muy longeva que puede vivir entre 10 y 20 años en interior, o más si se cultiva en condiciones estables. Sus hijuelos garantizan la continuidad de la planta, creando grupos que pueden mantenerse durante generaciones.
Variedades
Haworthiopsis attenuata presenta numerosos cultivares seleccionados por el contraste y la disposición de sus bandas blancas sobre las hojas. Entre los más conocidos están ‘Zebra’, con bandas muy marcadas; ‘Super White’, de franjas especialmente anchas y luminosas; y ‘Big Band’, de hojas más gruesas y patrón destacado. También existen formas variegadas como ‘Variegata’ y selecciones compactas muy apreciadas para macetas pequeñas y colecciones de suculentas.
Prefiere luz brillante pero indirecta o sol suave. En sombra su crecimiento se vuelve laxo, y con exceso de sol directo sus hojas pueden tornarse marrones. Ideal para interiores muy luminosos o exteriores con luz filtrada durante gran parte del día.
Temperatura
Se adapta bien a climas templados y secos, con temperaturas ideales entre 18 °C y 28 °C. Tolera descensos hasta 5 °C si el sustrato está seco, pero no heladas. Ideal para interiores luminosos o invernaderos templados.
Riego
Como suculenta, requiere riegos muy moderados. Riégala cada 10 a 15 días en verano, dejando secar completamente el sustrato entre aplicaciones. En invierno, reduce los riegos al mínimo. Tolera bien la sequía, pero el exceso de humedad provoca pudrición en las raíces y hojas. Prefiere sustratos arenosos y macetas con buen drenaje.
Ambiente
Se adapta perfectamente a ambientes secos y bien ventilados. No requiere humedad ambiental alta y tolera el aire seco sin problema. Ideal para interiores luminosos, siempre evitando la condensación o el exceso de humedad en el entorno.
Sustrato
Necesita un sustrato muy drenante, con base mineral. Una mezcla de arena gruesa, piedra pómez, perlita y una pequeña cantidad de tierra vegetal es ideal. Prefiere pH neutro o ligeramente alcalino. Evita los sustratos compactos o húmedos, ya que sus raíces son sensibles al exceso de agua. Ideal para macetas con excelente aireación y luz indirecta.
Abonado
Requiere muy poco abonado. Durante la primavera y el verano, aplica un abono orgánico líquido específico para suculentas, diluido a la mitad de la dosis recomendada, una vez al mes. Esto favorece un crecimiento compacto y saludable. En otoño e invierno no se debe abonar, ya que entra en reposo.
Cultivo
Trasplántala en primavera, cuando empiece a activarse su crecimiento. Usa una maceta ancha y poco profunda, con buen drenaje. No necesita trasplantes frecuentes: hazlo solo cuando las raíces llenen el recipiente o quieras separar los hijuelos para multiplicarla.
Poda
No requiere poda. Basta con retirar hojas secas de la base y cortar las varas florales marchitas. Si produce muchos hijuelos, puedes separarlos para mantener la planta ordenada y evitar que el macetero se sature.
Propagación
Se multiplica fácilmente por hijuelos que nacen en la base de la planta madre. Cuando tienen raíces propias, se separan con cuidado y se plantan en sustrato arenoso y bien drenado. También puede propagarse por esquejes de hoja, aunque es un proceso más lento y delicado.
¿Algo más?
Usa un pincel suave o aire para quitar el polvo acumulado en las rosetas. Retira las hojas secas de la base y revisa que no se acumule agua entre ellas. Mantén la maceta limpia y evita manipular las raíces innecesariamente.
Es muy utilizada en macetas pequeñas, jardines de rocalla o composiciones minimalistas. Aporta textura y estructura en interiores luminosos o terrazas secas. Ideal para espacios modernos o de oficina donde se busca una planta resistente, decorativa y de mantenimiento mínimo.
Acompañantes
Esta suculenta compacta combina con especies de porte similar y bajo riego, como Gasteria, Crassula o Echeveria. En macetas pequeñas o jardines de interior luminosos forma conjuntos geométricos y equilibrados, aportando un toque moderno y minimalista.
🦓 Sus hojas rígidas presentan bandas blancas formadas por tubérculos llenos de aire que reflejan la luz intensa y evitan el sobrecalentamiento del tejido verde. Esta estructura permite que la planta realice la fotosíntesis incluso con luz indirecta, mientras protege las células internas del sol fuerte. Además, las hojas crecen en roseta compacta y ligeramente abierta, una forma que canaliza el agua hacia la base y reduce la evaporación en ambientes secos.
Ecológica
🦎 Vive en regiones áridas del sur de África, donde suele crecer semienterrada entre piedras o a la sombra de arbustos más grandes. Así se protege del sol directo y del viento seco, creando un pequeño microclima húmedo a su alrededor. Sus flores, discretas y tubulares, aparecen en largos tallos y son visitadas por insectos pequeños que buscan néctar en épocas de escasez. Además, forma colonias mediante hijuelos, lo que le permite cubrir el suelo y reducir la erosión en zonas pedregosas.
Histórica y cultural
🗺️ Fue introducida en Europa en el siglo XIX y rápidamente llamó la atención por su aspecto gráfico y casi escultórico. Durante mucho tiempo se clasificó dentro del género Haworthia, hasta que estudios modernos la situaron en Haworthiopsis. Su resistencia y tamaño pequeño la convirtieron en una planta muy popular para interiores y colecciones de suculentas. Hoy es símbolo de discreción y fortaleza silenciosa: una planta modesta que demuestra que no hace falta crecer mucho para adaptarse perfectamente al entorno.
Problemas y remedios
Hojas blandas, translúcidas o amarillentas
El problema más frecuente es el exceso de riego. Esta suculenta necesita un sustrato muy drenante y riegos espaciados. Deja secar completamente la tierra entre riegos.
Hojas arrugadas o con aspecto seco
Indican falta de agua prolongada. Aplica un riego profundo y, una vez drenado, vuelve a espaciar los riegos para evitar encharcamientos.
Hojas marrones o con manchas oscuras
Pueden deberse a pudrición inicial por exceso de humedad o a hongos. Reduce los riegos, mejora la ventilación y elimina las hojas muy afectadas.
Hojas rojizas o marrón rojizas
Ocurre por exposición a sol directo intenso o a frío. Coloca la planta en luz brillante indirecta y protégela de temperaturas extremas.
Crecimiento alargado o roseta abierta
Se produce por falta de luz. Sitúa la planta en un lugar más luminoso, evitando siempre el sol directo fuerte.
Pérdida de color blanco en las bandas
Puede deberse a luz insuficiente o a sustrato muy pobre. Mejora la iluminación y aporta un abono suave para suculentas en primavera y verano.
Raíces blandas o mal olor en el sustrato
Indican pudrición radicular. Saca la planta de la maceta, elimina las raíces dañadas, deja secar y replanta en un sustrato nuevo y muy aireado.
Presencia de cochinilla algodonosa en la base de las hojas
Es una plaga común en haworthias. Retírala manualmente con un algodón y alcohol, y aplica aceite de neem o jabón potásico de forma localizada.
Hijos que no crecen o se secan
Puede deberse a falta de espacio o nutrientes. Trasplanta a una maceta ligeramente mayor y separa los hijuelos solo cuando tengan raíces propias.