🌿 Gasteria carinata, conocida como gasteria, es una suculenta de hojas gruesas y alargadas cubiertas de pequeñas protuberancias blanquecinas. Destaca por esa superficie verrugosa tan característica, que le da una textura rugosa y muy reconocible. Su crecimiento lento y su aspecto compacto le aportan un encanto discreto y resistente.
Originaria del sur de África, la gasteria vive en laderas rocosas, grietas sombreadas y suelos bien drenados donde la luz es suave. Tolera muy bien la sombra parcial y los periodos prolongados de sequía. Se reproduce por hijuelos que brotan en la base y por fragmentos de hoja que enraízan lentamente. En grupo forma rosetas compactas y moteadas que crean conjuntos discretos y ordenados sobre el terreno.
📋 También se la conoce como
lengua de vaca
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🌵 Este pack reúne 10 de los cactus y suculentas más icónicos, plantas que cautivan por sus formas arquitectónicas pero que esconden necesidades muy específicas. No te dejes engañar por su apariencia robusta: algunas son agradecidas, otras extremadamente delicadas. Cada ficha imprimible desglosa los secretos para mantenerlas con vida, desde el sustrato perfecto hasta cómo evitar que se pudran en cuestión de horas. Un pack diseñado para entender la verdadera naturaleza de estas plantas y aprender a cuidar tanto las más fuertes como las más exigentes.
Esta suculenta de roseta puede alcanzar entre 20 y 40 centímetros de altura, con hojas gruesas y moteadas. Su crecimiento es lento y puede tardar varios años en formar una planta adulta. En maceta mantiene el mismo tamaño, ideal para cultivo interior.
Tallo
El tallo es muy corto y fuertemente comprimido, permaneciendo prácticamente oculto a nivel del sustrato. Actúa como eje de crecimiento lento desde el que se organiza la roseta, contribuyendo a la estabilidad y longevidad de la planta.
Raíces
Las raíces son carnosas y poco profundas, adaptadas a sustratos muy drenantes. Esta base sencilla le permite almacenar agua en las hojas y sobrevivir bien a periodos de sequía.
Hojas
Las hojas son carnosas, alargadas y dispuestas en roseta, con una superficie irregular cubierta de pequeñas verrugas. Su color es verde oscuro o verde grisáceo, a menudo con manchas más claras. Almacenan agua en su interior y su textura gruesa les permite soportar sequías prolongadas y luz intensa.
Floración
Florece en primavera o a comienzos del verano, elevando un tallo floral delgado desde el centro de la roseta. Las flores son tubulares y colgantes, de tonos rosados o rojizos con el extremo verdoso, y tienen una textura cerosa. Su forma alargada está adaptada para atraer a insectos con probóscide fina, que acceden fácilmente al néctar.
Fruto
Tras la floración, desarrolla cápsulas alargadas y erectas que se vuelven marrones al madurar. En su interior contienen semillas planas y negras, dispuestas en hileras. Al secarse, la cápsula se abre y libera las semillas, que caen al suelo y germinan en sustratos minerales y bien drenados.
Longevidad
Puede vivir entre 10 y 20 años. En condiciones estables de luz filtrada y riego moderado mantiene su crecimiento lento y constante durante mucho tiempo.
Variedades
Gasteria carinata presenta varias formas y subespecies apreciadas por la disposición y textura de sus hojas triangulares. Entre las más conocidas se encuentran la subsp. carinata, de hojas gruesas con quilla marcada; la subsp. verrucosa, cubierta de tubérculos blancos más pronunciados; y la subsp. retusa, de hojas más cortas y abiertas. En cultivo también se valoran selecciones compactas y formas variegadas, muy apreciadas por coleccionistas de suculentas por su aspecto escultórico y su crecimiento lento.
Necesita mucha luz indirecta y tolera bien el sol suave, especialmente el de primeras horas del día. En casa conviene colocarla cerca de una ventana luminosa orientada al este o al norte, evitando el sol directo intenso del mediodía, que puede marcar o quemar sus hojas.
Temperatura
Prefiere climas templados y secos, con temperaturas habituales entre 15 y 25 °C, y agradece ambientes protegidos del sol directo más intenso. Puede soportar descensos puntuales de hasta 5 °C si el sustrato está completamente seco, pero no tolera heladas, y temperaturas sostenidas por encima de 32–35 °C pueden deshidratarla y provocar quemaduras en las hojas.
Riego
Necesita riegos moderados y espaciados, dejando que el sustrato se seque casi por completo entre riegos, especialmente en otoño e invierno. No tolera en absoluto el exceso de agua ni los encharcamientos prolongados —sus raíces se pudren con facilidad—, pero tampoco conviene mantenerla completamente seca durante meses, ya que ralentiza su crecimiento y debilita las hojas.
Ambiente
Prefiere un ambiente seco y bien ventilado, con baja humedad ambiental, ya que el exceso de humedad favorece la aparición de hongos y pudriciones. Tolera bien el aire interior siempre que no sea cargado ni estancado, y agradece una ventilación suave sin corrientes frías. No le afecta la contaminación ligera, pero es fundamental evitar pulverizaciones y ambientes húmedos, sobre todo en épocas frías.
Sustrato
Prefiere un sustrato muy drenante y aireado, típico de plantas suculentas, que permita que las raíces se sequen con rapidez tras el riego. Una mezcla de sustrato para cactus con arena gruesa, perlita o grava volcánica es ideal para evitar la acumulación de humedad. Los suelos pesados o compactos favorecen la pudrición, por lo que el drenaje debe ser siempre la prioridad absoluta.
Abonado
Necesita muy pocos nutrientes y agradece únicamente aportes suaves y espaciados, como una pequeña cantidad de humus de lombriz muy maduro o compost bien descompuesto al inicio de la primavera. Crece mejor cuando el suelo no está demasiado enriquecido, ya que el exceso de nutrientes provoca hojas blandas y pérdida de su textura firme. Una capa muy fina de compost en superficie es más que suficiente para mantenerla sana.
Cultivo
Conviene plantarla en primavera u otoño, evitando el frío intenso y el calor extremo, ya que enraíza mejor con temperaturas suaves. Hay que extremar el drenaje, porque el exceso de agua es su mayor enemigo, y situarla en un lugar luminoso pero sin sol directo fuerte. En suelo no necesita marco amplio, pero sí espacio para airear las rosetas. En maceta se trasplanta cada 2–3 años, preferiblemente en primavera, usando un recipiente solo un poco mayor y un sustrato muy drenante, dejando secar la tierra varios días antes del primer riego.
Poda
No necesita poda regular, ya que crece lentamente y mantiene de forma natural un porte compacto. Solo conviene retirar hojas secas, arrugadas o dañadas desde la base, siempre con una herramienta limpia y bien afilada. Es importante no cortar hojas sanas, porque no rebrota desde ellas y las heridas tardan mucho en cicatrizar, aumentando el riesgo de pudrición.
Propagación
Se propaga con facilidad por hijuelos, que nacen en la base de la planta y pueden separarse cuando ya tienen un tamaño manejable, preferiblemente en primavera o verano. También puede multiplicarse por esquejes de hoja, dejándolos secar unos días antes de colocarlos sobre un sustrato muy drenante. La propagación por semillas es posible, pero lenta y poco habitual, y requiere temperaturas suaves y mucha paciencia.
¿Algo más?
Conviene girar la maceta de vez en cuando, ya que tiende a crecer inclinándose hacia la luz y puede deformarse con facilidad. Al tener hojas gruesas y verrugosas, es mejor evitar pulverizaciones directas, porque el agua retenida entre las protuberancias favorece manchas y hongos. Un acolchado mineral con grava o arena gruesa no solo mejora el drenaje, sino que realza mucho su aspecto natural.
En jardinería se cultiva principalmente en maceta, tanto en interiores luminosos como en patios protegidos, donde su crecimiento lento y su tamaño compacto encajan muy bien en colecciones de suculentas. Se valora por la textura rugosa de sus hojas y por su capacidad de aportar interés visual sin requerir apenas cuidados.
Acompañantes
Combina muy bien con otras suculentas de crecimiento lento como haworthia, aloe enano y sanseviera, ya que comparten necesidades de riego escaso y luz filtrada. Estas asociaciones crean macetas equilibradas donde ninguna especie compite en exceso y todas mantienen un crecimiento armonioso.
🌿 Sus hojas carnosas presentan una quilla central marcada —esa “carena” que le da nombre— que refuerza la hoja y ayuda a dirigir el agua de lluvia o del rocío hacia la base de la planta. Además, la superficie ligeramente rugosa y moteada dispersa la luz intensa, evitando quemaduras y permitiendo que la fotosíntesis se mantenga activa incluso en sombra parcial. Sus tejidos internos almacenan agua de forma muy eficiente, lo que le permite alternar periodos de crecimiento con largos descansos sin sufrir daños.
Ecológica
🦎 Crece en regiones secas del sur de África, a menudo protegida bajo arbustos o entre rocas, donde aprovecha microclimas más frescos y húmedos. Sus flores tubulares y colgantes, de tonos rosados y verdosos, aparecen en tallos largos y atraen a insectos y aves nectarívoras cuando hay escasez de recursos. Al formar grupos mediante hijuelos, cubre el suelo de manera compacta, ayudando a reducir la erosión y creando pequeños refugios para insectos y otros organismos diminutos.
Histórica y cultural
🪶 Fue una de las suculentas sudafricanas que despertaron gran interés en Europa entre los siglos XVIII y XIX por su aspecto exótico y su facilidad de cultivo. Su nombre proviene del griego gaster, “estómago”, por la forma inflada de sus flores, un rasgo que llamó mucho la atención de los primeros botánicos. Durante mucho tiempo fue una planta de coleccionistas, apreciada por su crecimiento lento y su resistencia. Hoy es valorada como una suculenta elegante y tranquila, un ejemplo perfecto de cómo la adaptación discreta puede dar lugar a una belleza duradera.
Problemas y remedios
Hojas blandas, translúcidas o amarillentas
El problema más frecuente es el exceso de riego. La gasteria es una suculenta de crecimiento lento que necesita riegos muy espaciados. Deja secar completamente el sustrato entre riegos y utiliza una mezcla muy drenante.
Hojas arrugadas o con aspecto seco
Indican falta de agua prolongada. Realiza un riego profundo y vuelve a espaciar los riegos una vez que el sustrato se haya secado por completo.
Manchas marrones o negras en las hojas
Pueden deberse a pudrición inicial por exceso de humedad o a hongos. Reduce el riego, mejora la ventilación y elimina las hojas más afectadas si el daño avanza.
Hojas rojizas o con tonalidades marrón oscuro
Ocurre por exposición excesiva al sol directo o por frío. Coloca la planta en luz brillante indirecta y protégela de temperaturas extremas.
Crecimiento alargado o roseta abierta
Se produce por falta de luz. Sitúa la planta en un lugar más luminoso, evitando siempre el sol directo fuerte.
Pérdida del relieve o de las verrugas blancas
Puede deberse a luz insuficiente o a un sustrato pobre. Mejora la iluminación y aporta un abono suave para suculentas en primavera y verano.
Raíces blandas o mal olor en el sustrato
Indican pudrición radicular. Saca la planta de la maceta, elimina las raíces dañadas, deja secar el cepellón y replanta en un sustrato nuevo y muy aireado.
Hijos que no crecen o se secan
Puede deberse a falta de espacio, luz o nutrientes. Trasplanta a una maceta ligeramente mayor y separa los hijuelos solo cuando tengan raíces propias.
Presencia de cochinilla algodonosa en la base de las hojas
Es una plaga habitual en gasterias. Retírala manualmente con un algodón y alcohol y aplica aceite de neem o jabón potásico de forma localizada.