🌳 Crassula ovata, conocida como árbol de jade o planta del dinero, es una suculenta de tallos leñosos y hojas carnosas, ovaladas y brillantes, que con el tiempo forma un pequeño arbusto. Destaca por los bordes rojizos que adquieren sus hojas al recibir sol, creando un efecto de color vivo sobre el verde. Su porte equilibrado y su crecimiento lento transmiten una sensación de calma y prosperidad.
Originaria del sur de África, la planta del dinero crece en suelos arenosos y pedregosos, a menudo entre rocas o en pendientes secas. Resiste muy bien la sequía y las variaciones de temperatura. Se reproduce mediante pequeñas ramas o fragmentos de hoja que enraízan con facilidad tras las lluvias. En conjunto forma macizos compactos de verde brillante que aportan volumen y armonía al entorno.
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Este arbusto suculento puede alcanzar hasta un metro de altura y similar anchura, con tallos gruesos y ramificados. Su crecimiento es moderado y puede tardar entre tres y cinco años en desarrollar su porte completo. En maceta raramente supera los 60 centímetros, pero conserva su forma redondeada.
Tallo
El tallo es carnoso en la juventud y se vuelve progresivamente leñoso con el tiempo, ramificándose de forma equilibrada. Esta estructura robusta sostiene el porte arbustivo de la planta y contribuye a su estabilidad a largo plazo.
Raíces
Las raíces son carnosas y poco profundas, diseñadas para absorber agua rápidamente sin permanecer en suelos húmedos. Esta base moderada sostiene bien el peso de la planta y su crecimiento lento y estable.
Hojas
Las hojas son gruesas, ovaladas y opuestas, con una superficie lisa y ligeramente brillante. Su color es verde intenso, volviéndose rojizo en los bordes con la exposición solar. Almacenan agua y regulan la transpiración, lo que les permite sobrevivir en ambientes áridos y luminosos.
Floración
Florece en invierno, cuando muchas otras plantas están en reposo, cubriéndose de pequeñas flores estrelladas que llenan la planta de luz. Las flores son blancas o ligeramente rosadas, con pétalos finos y agrupadas en racimos densos que destacan sobre el verde brillante de las hojas. Su néctar abundante atrae insectos polinizadores y favorece una reproducción constante en climas suaves.
Fruto
Los frutos aparecen al final del invierno, tras la floración, y se presentan en pequeñas cápsulas estrelladas. En su interior maduran semillas muy finas, de color pálido y consistencia ligera. Estas semillas son dispersadas por el viento, aunque la planta también puede reproducirse con facilidad a partir de fragmentos de tallo.
Longevidad
Es una de las suculentas más longevas: puede vivir fácilmente entre 20 y 50 años, y algunos ejemplares bien cuidados superan el medio siglo. Con buena luz, riegos espaciados y un sustrato ligero, su crecimiento lento le permite conservar su forma arbustiva durante décadas.
Variedades
Crassula ovata cuenta con numerosas variedades y cultivares apreciados por el color y la forma de sus hojas. Destacan ‘Hummel’s Sunset’, de bordes dorados y rojizos; ‘Gollum’ y ‘Hobbit’, con hojas tubulares de extremos ensanchados; y ‘Tricolor’, de matices verdes, cremas y rosados. También existen formas enanas, como ‘Minima’, y arbustivas de gran tamaño, utilizadas en jardinería de rocalla y xerojardinería por su resistencia y su aspecto escultórico.
Necesita mucha luz para crecer compacta y mantener el color brillante de sus hojas. Prefiere pleno sol o semisombra muy luminosa. En sombra pierde vigor y se alarga. En interiores debe situarse junto a una ventana orientada al sur o al oeste, evitando el sol intenso del verano si la temperatura es alta.
Temperatura
Prefiere temperaturas templadas a cálidas, entre 18 °C y 26 °C. Tolera descensos ocasionales hasta 5 °C si el sustrato está seco, pero no soporta las heladas. En climas fríos se recomienda cultivarla en maceta para protegerla en invierno.
Riego
Requiere un riego moderado, dejando secar completamente el sustrato entre aportes. En primavera y verano, riega cada 10 a 20 días según el clima, mientras que en invierno puede pasar semanas sin agua. Tolera bien la sequía, pero no el encharcamiento. Si las hojas se arrugan, indica falta de agua; si amarillean o se caen, hay exceso.
Ambiente
Se adapta perfectamente a ambientes secos y bien ventilados. No requiere humedad ambiental alta y puede verse afectada por atmósferas excesivamente húmedas. Ideal para interiores luminosos o jardines de clima árido.
Sustrato
Prefiere un sustrato suelto, muy drenante y con bajo contenido en materia orgánica. Una mezcla para cactus o suculentas que combine tierra, arena gruesa y perlita o grava fina funciona perfectamente. No tolera el exceso de humedad ni el encharcamiento. Un sustrato pobre pero aireado imita las condiciones áridas de su hábitat natural y mantiene la planta sana y compacta.
Abonado
Durante la primavera y el verano, aplica un abono orgánico líquido suave específico para suculentas cada 3–4 semanas. El té de compost o el extracto de algas diluido fortalecen sus raíces y hojas sin sobrealimentar la planta. En otoño e invierno conviene suspender el abonado, ya que su crecimiento se ralentiza.
Cultivo
Cámbiala de maceta cada dos o tres años, en primavera, cuando empieza a activarse su crecimiento. No le gusta el exceso de humedad, así que usa recipientes con buen drenaje. Al trasplantar, elimina hojas secas y raíces viejas, y espera unos días antes de regar de nuevo.
Poda
Tolera bien los recortes, sobre todo para controlar su tamaño o dar forma. Puedes despuntar las ramas en primavera o verano, justo por encima de un nudo, para fomentar la ramificación. También conviene eliminar hojas secas o amarillentas para mantenerla limpia y vigorosa.
Propagación
Se multiplica muy fácilmente por esquejes de tallo o de hoja. Basta con cortar un fragmento, dejar que cicatrice un par de días y colocarlo en sustrato seco y bien drenado. En pocas semanas emitirá raíces. También puede propagarse por semillas, pero este método es poco usado por su lentitud.
¿Algo más?
Limpia las hojas con un paño húmedo o seco para retirar el polvo y mantener su brillo natural. Retira las hojas secas o marchitas desde la base y revisa la superficie del sustrato para mantenerla limpia y aireada.
Se emplea como planta de interior o en patios soleados por su porte compacto y su aspecto ornamental. En macetas o jardineras aporta estructura, brillo y un toque exótico. Ideal para interiores luminosos o jardines de estilo zen, donde simboliza equilibrio y serenidad.
Acompañantes
El árbol de jade se asocia con suculentas y cactus de tamaño medio, como Aloe vera, Kalanchoe tomentosa o Haworthia attenuata. En jardines xerófitos o interiores luminosos aporta estructura y volumen, realzado por plantas de textura más fina o de color plateado.
🌿 Sus hojas gruesas y ovaladas actúan como pequeños depósitos de agua, permitiéndole sobrevivir durante semanas sin riego. Estas hojas están cubiertas por una capa cerosa que refleja parte de la luz solar y reduce la evaporación, mientras que sus células contienen cristales de oxalato de calcio que las hacen más resistentes frente al calor y los herbívoros. Además, como muchas crasuláceas, realiza fotosíntesis CAM (metabolismo ácido de las crasuláceas), un sistema que le permite cerrar los estomas de día y abrirlos solo de noche, evitando perder humedad.
Ecológica
🦋 En su entorno natural, la Crassula ovata prospera en zonas áridas del sur de África, donde crece entre rocas y suelos pobres. Sus pequeñas flores blancas o rosadas aparecen al final del invierno, cuando la temperatura desciende, y ofrecen néctar a abejas, mariposas y otros insectos. Además, al ser una planta muy duradera, forma parte de los ecosistemas xerófilos donde contribuye a retener humedad y proteger el suelo frente a la erosión. En cultivo doméstico, es una excelente compañera de otras suculentas, creando microambientes estables y equilibrados.
Histórica y cultural
💰 Cultivada desde hace siglos, la Crassula ovata, también conocida como planta del dinero, es símbolo de prosperidad y buena suerte, especialmente en la cultura china, donde se cree que atrae la abundancia cuando se coloca cerca de la entrada o en el rincón sureste del hogar. En el mundo occidental se popularizó en el siglo XX como una planta de interior resistente y elegante. Su nombre proviene del latín crassus (“grueso”) y ovata (“en forma de huevo”), en referencia a sus hojas.
El problema más común es el exceso de riego. El árbol de jade almacena agua en sus hojas y raíces, por lo que no tolera el encharcamiento. Deja secar completamente el sustrato entre riegos y utiliza una mezcla específica para suculentas con excelente drenaje.
Hojas que se caen con facilidad
Puede deberse tanto a exceso como a falta de riego, aunque es más frecuente por exceso. Revisa el estado del sustrato y ajusta la frecuencia de riego. Evita también los cambios bruscos de ubicación.
Hojas arrugadas o con aspecto seco
Indican falta de agua prolongada. Realiza un riego profundo y asegúrate de que el agua drene completamente. Después, deja secar bien antes del siguiente riego.
Manchas marrones o negras en hojas y tallos
Pueden ser síntomas de hongos por exceso de humedad o mala ventilación. Reduce el riego, mejora la aireación y elimina las partes afectadas. Si persiste, aplica un fungicida suave.
Hojas con manchas blanquecinas o quemaduras
Ocurre por exposición brusca al sol directo, especialmente tras estar en interior. Acostumbra la planta al sol de forma gradual y evita el sol fuerte del mediodía.
Tallos largos y crecimiento desgarbado
Se debe a falta de luz. Coloca la planta en un lugar muy luminoso, con varias horas de sol directo suave (mañana o tarde), para favorecer un crecimiento compacto.
Crecimiento lento o planta estancada
Puede deberse a falta de nutrientes o a temperaturas bajas. Abona ligeramente en primavera y verano con fertilizante para suculentas y evita temperaturas por debajo de 10 °C.
Raíces blandas o mal olor en la base
Indican pudrición radicular avanzada. Saca la planta de la maceta, elimina raíces dañadas, deja secar el cepellón y replanta en sustrato nuevo y seco.
Presencia de cochinilla algodonosa o de escama
Es una plaga muy común en crásulas. Retira manualmente con un algodón y alcohol y aplica aceite de neem o jabón potásico de forma localizada hasta eliminarla.