Caladium bicolor

Caladio

Caladium bicolor

División: Angiospermas
Clase: Monocotiledóneas
Orden: Alismatales
Familia: Araceae

🌿 Caladium bicolor, conocido como caladio, es una planta de hojas grandes, finas y translúcidas, con dibujos en tonos verdes, rosados, blancos o rojos. Destaca por la belleza casi pictórica de su follaje, que parece pintado a mano. Su colorido y su delicadeza aportan luz tropical a los rincones sombreados.

Originario de las regiones tropicales de América del Sur y Central, el caladio prospera en ambientes húmedos y cálidos, típicos de selvas y zonas ribereñas. Esta planta se siente a gusto en suelos ricos en materia orgánica y bien drenados, donde puede alcanzar un porte de hasta 1 metro de altura. Su resistencia a condiciones de sombra la hace ideal para jardines interiores o exteriores protegidos. Se reproduce principalmente a través de tubérculos, que se desarrollan bajo tierra, permitiendo que la planta vuelva a brotar cada temporada. Además, su presencia es fundamental para el ecosistema, ya que sus hojas grandes y coloridas atraen a diversos polinizadores y contribuyen a la biodiversidad del entorno.
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Descripción

Tamaño
Planta tuberosa de follaje exuberante que alcanza entre 40 y 70 cm. Las hojas, grandes y acorazonadas, se sostienen sobre pecíolos delgados que surgen directamente del bulbo. En maceta o jardín tropical aporta un volumen frondoso de aspecto ligero.
Hojas
Las hojas son grandes, finas y de forma acorazonada, con una sorprendente variedad de colores y dibujos: combinaciones de verde, blanco, rosa o rojo, con nervaduras muy marcadas. Su textura es delicada y semitranslúcida, lo que les da un aspecto luminoso cuando reciben luz difusa. Surgen directamente de los tubérculos, formando grupos decorativos muy apreciados en interiores o zonas sombreadas.
Floración
Florece ocasionalmente en cultivo, mediante una espata blanca o verdosa que envuelve un espádice, similar a otras Araceae. No tiene valor ornamental, ya que la planta se cultiva principalmente por sus hojas multicolores.
Fruto
El fruto es una baya carnosa y alargada, de color verdoso en su juventud que vira a tonos amarillentos al madurar. Se agrupa en espigas densas donde cada baya contiene varias semillas diminutas. En cultivo ornamental, la fructificación es poco común y suele pasar desapercibida entre el follaje.
Precaución
Planta muy tóxica por su alto contenido en cristales de oxalato de calcio, que causan irritación intensa en la boca y la garganta si se ingieren. En humanos y mascotas produce ardor bucal, hipersalivación, vómitos y edema de lengua o labios. Incluso el contacto con la savia puede provocar picor o enrojecimiento en piel sensible. Manipula con guantes, evita tocarte la cara y coloca la planta fuera del alcance de niños y animales domésticos.

Cuidados

Luz
Prefiere luz brillante pero indirecta. El sol directo puede quemar sus hojas finas, mientras que en sombra profunda pierde color y contraste. Lo ideal es colocarlo en un sitio con buena claridad ambiental o bajo sombra ligera, como la de un árbol o una cortina translúcida.
Temperatura
Prefiere climas cálidos y húmedos, con temperaturas de entre 20 °C y 30 °C. No tolera temperaturas por debajo de 15 °C, ya que el frío detiene su crecimiento. En invierno entra en reposo y se deben resguardar los tubérculos en lugar seco y templado.
Riego
Durante la primavera y el verano, cuando se encuentra en crecimiento activo, necesita un riego regular que mantenga el sustrato siempre ligeramente húmedo. No tolera el encharcamiento, por lo que el drenaje debe ser excelente. En otoño, cuando las hojas empiezan a secarse, reduce gradualmente el riego hasta suspenderlo durante el reposo invernal.
Ambiente
Necesita ambientes cálidos y húmedos, propios de su origen tropical. Agradece una humedad ambiental alta y atmósferas sin corrientes frías. En interiores secos, conviene aumentar la humedad con humidificadores o bandejas con agua, evitando mojar las hojas directamente.
Sustrato
Necesita un sustrato suelto, rico en materia orgánica y con buen drenaje. Una mezcla de turba, fibra de coco y perlita mantiene la humedad constante sin encharcar. Prefiere suelos ligeramente ácidos y temperaturas cálidas. Durante su periodo de reposo, conviene reducir el riego para evitar que los tubérculos se pudran. El exceso de agua o un sustrato compacto es su principal enemigo.
Abonado
Durante la primavera y el verano, cuando brotan las hojas, aplica un abono orgánico líquido diluido cada 2–3 semanas. El humus de lombriz o el extracto de algas son excelentes opciones para fortalecer los tubérculos y mantener colores intensos. Suspende el abonado en otoño, cuando las hojas comienzan a secarse y el tubérculo entra en reposo.
Cultivo
Planta los tubérculos en primavera, cuando el calor empieza a notarse. Colócalos con el lado convexo hacia abajo, cubriéndolos apenas con tierra. En maceta, renueva el sustrato cada temporada antes de que despierten, y guarda los tubérculos secos durante el invierno si el clima es frío.
Poda
No necesita poda. Solo retira las hojas que se marchiten o dañen durante la temporada. Cuando el follaje se seque en otoño, corta los restos a ras del suelo y guarda los tubérculos en un lugar fresco y seco hasta la siguiente primavera.
Propagación
Se multiplica por división de tubérculos durante el reposo invernal. Cada fragmento debe contener al menos una yema visible. En primavera, plántalos en sustrato ligero y húmedo con buena temperatura para favorecer el brote. La multiplicación por semilla es posible, pero poco habitual en cultivo doméstico.
¿Algo más?
Limpia las hojas con un paño suave ligeramente húmedo, sin frotar con fuerza porque son delicadas. Retira las hojas amarillas o marchitas desde la base. Cuando entre en reposo, deja secar el follaje por completo antes de retirarlo y guarda los tubérculos en lugar seco y templado.
Caladio (Caladium bicolor)

Consejos

Ubicación
Cultivado como planta de interior o en patios sombreados, el caladio aporta color y luminosidad gracias a sus hojas decorativas. Es ideal para macetas, galerías y espacios donde se busca un efecto tropical y vibrante. En jardines cálidos, crea contrastes exóticos en zonas húmedas y protegidas del sol directo.
Acompañantes
Combina bien con plantas tropicales de sombra y hojas decorativas, como Alocasia, Maranta o Calathea. En interiores o patios húmedos se puede asociar con helechos o Anthurium, creando rincones coloridos y exuberantes de aspecto tropical.

Conócelas también aquí: Alocasia amazonica, Maranta leuconeura, Adiantum capillus-veneris, Anthurium andraeanum.

Curiosidades

Botánica
🍃 El Caladium bicolor, conocido también como “corazón de Jesús”, tiene una curiosidad botánica fascinante: sus hojas multicolores no solo son un espectáculo visual, sino un mecanismo de supervivencia. Los distintos pigmentos —verdes, blancos, rosados y rojos— reflejan la luz de manera selectiva, ayudando a la planta a regular la fotosíntesis en entornos de sombra profunda. En realidad, las zonas claras reflejan el exceso de luz, mientras las oscuras la absorben, equilibrando la energía que llega al tejido foliar. Además, sus hojas son finas y delicadas, adaptadas a captar la humedad ambiental de los bosques tropicales donde crece.
Ecológica
🦋 En su entorno natural, el Caladium bicolor prospera en el sotobosque húmedo de Sudamérica, especialmente en la cuenca amazónica. Sus flores discretas, en forma de espádice envuelto por una espata, atraen a insectos que buscan refugio o alimento dentro de su estructura cálida. Durante la estación seca, la planta entra en reposo y sobrevive gracias a su tubérculo subterráneo, que almacena agua y nutrientes hasta que regresan las lluvias. De esta forma, el caladio mantiene un ciclo perfecto de crecimiento, descanso y renacimiento, en sintonía con el ritmo de la selva.
Histórica y cultural
🎨 Descubierto en América tropical y descrito en el siglo XVIII, el Caladium bicolor conquistó Europa durante la era victoriana, cuando las plantas exóticas de follaje colorido se convirtieron en símbolo de sofisticación. Su nombre proviene del griego kalos (“bello”) y eidos (“forma”), reflejando su atractivo ornamental. En muchas culturas, sus hojas en forma de corazón se asocian con el amor, la sensibilidad y la belleza interior. Hoy sigue siendo una de las favoritas de jardineros y coleccionistas, una planta que demuestra cómo la naturaleza puede pintar con luz y vida los rincones más sombríos.

Problemas y remedios

Hojas amarillas o caída temprana del follaje
Puede deberse a exceso de riego o falta de luz. Mantén el sustrato apenas húmedo, nunca encharcado, y coloca la planta en un lugar luminoso con luz filtrada.
Puntas marrones o bordes secos
Muy común por baja humedad ambiental o exceso de sales en el agua. Aumenta la humedad relativa con humidificador o bandejas con agua y guijarros, y usa agua filtrada o de lluvia para regar.
Hojas con manchas marrones o necróticas
Suele indicar quemadura por sol directo o enfermedades fúngicas (antracnosis, mancha foliar). Protege la planta del sol fuerte, mejora la ventilación y aplica fungicida ecológico si es necesario.
Hojas enrolladas o deformes
Normalmente por falta de agua o cambios bruscos de temperatura. Mantén un riego constante (sin encharcar) y temperaturas estables entre 20–30 °C.
Planta con poco follaje o hojas muy pequeñas
Ocurre por sustrato pobre o falta de nutrientes. Usa tierra rica en materia orgánica y abona cada 2–3 semanas en la época de crecimiento con fertilizante líquido equilibrado.
Bulbos blandos o podridos
Se debe a exceso de humedad o mal drenaje. Usa macetas con agujeros, sustrato aireado (mezcla de turba, perlita y corteza), reduce el riego y evita plantar en suelos fríos y húmedos.
Hojas con aspecto plateado, punteado o decolorado
Síntoma de plagas como trips o ácaros. Revisa el envés de las hojas y aplica jabón potásico o aceite de neem cada 7–10 días hasta controlar la plaga.
Pérdida total de hojas en otoño–invierno
Es normal: el caladium entra en reposo. Deja secar el follaje, guarda los bulbos en sustrato seco y fresco hasta la primavera, y replántalos cuando suban las temperaturas.
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