Arbutus unedo

Madroño

Arbutus unedo

División: Angiospermas
Clase: Eudicotiledóneas
Orden: Ericales
Familia: Ericaceae

🍓 Arbutus unedo, conocido como madroño, es un arbusto o arbolito de hojas brillantes y frutos redondos que maduran en rojo intenso. Destaca por su curiosa doble floración y fructificación simultáneas, con flores y frutos presentes al mismo tiempo. Su mezcla de colores y texturas aporta un encanto rústico y muy mediterráneo.

Originario de la región mediterránea, el madroño habita en matorrales, laderas soleadas y suelos silíceos o calizos con buen drenaje. Tolera muy bien la sequía estival. Se reproduce por semillas y por brotes que nacen desde la base. En grupo crea matorrales densos y verdes que se llenan de flores blancas y frutos rojos en otoño.
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Descripción

Tamaño
Este arbusto o pequeño árbol puede alcanzar entre 3 y 6 metros de altura, con copa redondeada y ramas gruesas. Su crecimiento es lento y tarda varios años en desarrollarse completamente. En maceta suele mantenerse entre 1 y 2 metros, con crecimiento muy controlado.
Tronco
El tronco es retorcido y muy ornamental, con una corteza que se exfolia en placas finas revelando tonos rojizos y anaranjados. Sus ramas sostienen un follaje perenne brillante y flores otoñales que coexisten con los frutos maduros.
Raíces
Las raíces son fuertes, profundas y muy ramificadas, adaptadas a suelos secos y pedregosos. Este sistema radicular bien anclado le permite resistir sequías y estabilizar terrenos erosionados.
Hojas
Las hojas son ovaladas, firmes y de borde finamente serrado, con una textura coriácea. Su color es verde oscuro y brillante por el haz, más claro en el envés. Son persistentes y gruesas, adaptadas a soportar sequía y sol intenso.
Floración
Florece en otoño, ofreciendo una combinación muy decorativa de flores y frutos simultáneamente. Las flores son acampanadas y cerosas, blancas o ligeramente rosadas, agrupadas en racimos colgantes. Su estructura favorece la polinización por abejas en una época del año con menos competencia floral.
Fruto
Los frutos maduran lentamente hasta convertirse en bayas redondas y granuladas de color rojo intenso. Su interior es blando, dulce y ligeramente granuloso, con múltiples semillas pequeñas. Aves y mamíferos consumen estas bayas y ayudan a dispersar las semillas a distancia.
Longevidad
El madroño es un árbol de vida larga que suele vivir entre 50 y 100 años. En suelos bien drenados y sin sequías extremas puede superar con facilidad ese tiempo, manteniendo su floración y fructificación anual.
Variedades
El Arbutus unedo cuenta con cultivares ornamentales que varían en porte y coloración. Entre los más conocidos están ‘Compacta’, de menor tamaño; ‘Rubra’, con flores rosadas; y ‘Atlantic’, una selección vigorosa con frutos abundantes. También existen árboles injertados que mejoran la producción y uniformidad del fruto.
Precaución
El fruto es comestible, pero en exceso puede provocar malestar estomacal por su ligera fermentación natural. Es suficiente con consumir los frutos muy maduros y en cantidades moderadas.

Cuidados

Luz
Se adapta bien tanto a sol directo como a semisombra, aunque en plena luz florece y fructifica con mayor abundancia. Es perfecto para jardines mediterráneos soleados.
Temperatura
Muy adaptable, prospera en climas templados y mediterráneos. Tolera heladas ligeras (hasta –10 °C aproximadamente), aunque los inviernos demasiado fríos pueden afectar a su floración y fructificación.
Riego
Es bastante resistente a la sequía una vez establecido, aunque florece y fructifica mejor con riego ocasional en verano. El exceso de agua no le sienta bien, por lo que conviene dejar secar la capa superficial del suelo entre riegos.
Ambiente
Se adapta muy bien a climas mediterráneos, con veranos secos e inviernos húmedos. No requiere humedad ambiental elevada, y resiste ambientes costeros y vientos moderados.
Sustrato
Es muy adaptable, pero crece mejor en suelos ligeramente ácidos, fértiles y con buen drenaje. Tolera suelos pobres y secos, pero no los encharcamientos prolongados.
Abonado
Agradece un abonado ligero en primavera, con compost, humus de lombriz o estiércol bien descompuesto, que favorece la floración y la fructificación. Evita los excesos de nitrógeno, ya que producen mucho follaje y pocos frutos.
Cultivo
El trasplante se hace preferiblemente en otoño, para aprovechar la humedad y el reposo aéreo. En maceta, usa recipientes grandes, ya que desarrolla un sistema radicular leñoso. En el jardín se emplea tanto de ejemplar aislado como en setos arbolados.
Poda
Requiere poca poda. Se limita a eliminar ramas muertas, cruzadas o débiles en invierno. Puede despuntarse ligeramente para darle forma, pero conviene evitar podas intensas que afecten a su floración y fructificación.
Propagación
Se reproduce por semillas, aunque germinan lentamente y con baja tasa de éxito. También puede multiplicarse por esquejes semileñosos en verano o mediante injerto sobre otros madroños.
¿Algo más?
El madroño se beneficia de una limpieza ligera: quitar hojas secas o frutos sobremaduros que caen al suelo, para evitar plagas y mantener la planta saludable.
Madroño (Arbutus unedo)

Consejos

Ubicación
El madroño es un arbusto o pequeño árbol muy apreciado en jardinería mediterránea por su atractivo follaje perenne, sus flores blancas otoñales y sus frutos rojos decorativos. Se utiliza como ejemplar aislado, en setos libres o en macizos mixtos, donde aporta color y textura durante todo el año. Su resistencia a la sequía y su porte compacto lo hacen ideal para jardines sostenibles o de bajo mantenimiento. Además, atrae abejas y aves, enriqueciendo la biodiversidad del entorno.
Acompañantes
Combina bien con otras especies mediterráneas como Quercus ilex, Phillyrea, Rosmarinus o Laurus nobilis. Su follaje perenne y frutos rojos aportan contraste dentro de setos mixtos.

Conócelas también aquí: Salvia rosmarinus, Laurus nobilis.

Usos y recolección
El madroño es conocido por sus frutos rojizos, de sabor suave y ligeramente ácido, que se utilizan para elaborar mermeladas, licores y dulces tradicionales, además de tener propiedades diuréticas y antioxidantes. Se recolectan en otoño, cuando alcanzan su color rojo intenso y se desprenden fácilmente del árbol. Pueden conservarse unos días en refrigeración o transformarse en confituras y aguardientes caseros, donde mantienen su aroma silvestre característico.

Curiosidades

Botánica
🌿 El Arbutus unedo, conocido como madroño, es un arbolito encantador de hojas perennes y frutos que parecen pequeñas fresas. Lo curioso es que puede tener al mismo tiempo flores y frutos maduros en sus ramas, algo poco común en las plantas leñosas. Sus flores blancas en forma de campanilla atraen a las abejas, mientras los frutos tardan casi un año en madurar, tiñendo el árbol de tonos rojos y dorados justo cuando otras plantas pierden el color. Además, su corteza se desprende en finas láminas, revelando tonos cobrizos preciosos que le dan un aire siempre renovado.
Ecológica
🐝 Este árbol mantiene una relación encantadora con su entorno: sus flores son una fuente importante de néctar otoñal para las abejas, que elaboran con él una miel intensa y algo amarga muy apreciada por su aroma silvestre. Los pájaros, especialmente los zorzales y mirlos, se deleitan con sus frutos y ayudan a dispersar sus semillas, asegurando así nuevas generaciones de madroños. En los bosques mediterráneos, además, su presencia ayuda a conservar la humedad del suelo y proteger otras especies más delicadas.
Histórica y cultural
🏺 En la historia, el Arbutus unedo ha sido símbolo de equilibrio y moderación desde la antigüedad. Su nombre “unedo” viene del latín unum edo, que significa “como uno solo”, porque los antiguos decían que no convenía comer más de un fruto debido a su ligera fermentación natural. Los romanos lo consideraban un árbol sagrado, asociado a los ritos funerarios y a la paz, y su imagen aparece incluso en el escudo de Madrid junto al oso, recordando su abundancia en los montes antiguos que rodeaban la ciudad.

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